Nuestros ojos frente al frío

Cuando hablamos de proteger nuestros ojos parece que sólo nos remitimos a pensar en las gafas de sol en verano y nos olvidamos de lo importante que es su protección durante todo el año y antes cualquier situación cotidiana.

Ahora en invierno, el frío es uno de los agentes más perjudiciales para nuestra salud ocular generando en muchas ocasiones sequedad en la superficie del ojo, también llamado, “síndrome de ojo seco” ocasionando: picor de ojos, sensibilidad a la luz, dolor, ojo rojo, lagrimeo…
Para evitarlo se recomienda el uso de una gafa a modo protección frente al polvo, frío y viento.. y si ya estamos afectados, el uso de lágrima artificial con el fin de favorecer la lubricación de la córnea.

¿Cómo protejo mis ojos en la montaña?

Dada la época del año, se frecuentan las escapadas al monte de los amantes de la nieve. En lugares de altitud más elevada, los rayos solares son más fuertes y nocivos, pudiendo ocasionar lesiones en las córneas por reflexión de los rayos UV en la nieve. Para evitarlo, el uso de filtros solares de categoría IV resulta de máxima importancia.

¿Y en ambientes cerrados?

El frío también hace que permanezcamos en ambientes cerrados durante más tiempo. Así calefacciones, luces artificiales, chimeneas, más horas delante de una pantalla de ordenador, televisión… hacen que la fatiga visual aumente y por lo tanto la sequedad ocular se vea afectada.
Para ello mantenernos alejados de la fuente de calor, el uso de filtros especiales en las gafas para combatir radiaciones, parpadeo con más frecuencia, lágrimas artificiales, humedecer el ambiente así como una alimentación rica en Omega-3, son posibles soluciones para sobrellevar estas situaciones.